
aún tengo tu zapatilla, mi cenicienta.
conservo el sabor de tus labios, pero lo pierdo y te busco de nuevo.
fumé tus pies esa noche y te dominé con mis manos en tu cuello.
amiga mía, dueña de mi desequilibrio.
cuánto más debo esperar para perderme en tu lunar?
no temas,
ahora no.
le debemos al tiempo.
tu dosis de prozac está en mis labios carnudos.
no tengas miedo, mi cenicienta.
ahora estoy aquí.
disfrútame,
aquí estoy, para pretender liberar tu alma en pena.